12 | 10 | 2026 Judiciales
Prisión preventiva para un hombre acusado de abuso sexual y violencia de género en Colonia Rosa
La jueza Cecilia Álamo resolvió convertir la detención de D. S. en prisión preventiva sin plazo, en el marco de una causa por violencia de género y abuso sexual. La investigación incorpora como prueba registros obtenidos mediante una cámara oculta utilizada por la víctima, una empleada doméstica que denunció los hechos
La causa judicial, caratulada “violencia de género y abuso sexual”, investiga hechos contra la integridad y libertad sexual ocurridos en un contexto de violencia de género y una relación asimétrica de poder en el ámbito laboral.
La víctima, identificada como G. F., se desempeñaba como empleada doméstica y, según la investigación, habría utilizado una cámara oculta para registrar situaciones de abuso que sufría durante su trabajo.
Su representación legal estuvo a cargo del Dr. Jairo Santillán, quien logró que los registros fílmicos fueran incorporados y valorados dentro del proceso judicial.
El fiscal Emiliano Odriozola interviene en la investigación, mientras que la resolución de prisión preventiva fue dictada por la jueza Cecilia Álamo, quien consideró acreditados los riesgos procesales y la gravedad de los hechos atribuidos al imputado.
El contexto de violencia de género
El abogado Jairo Santillán explicó que los hechos deben ser analizados con perspectiva de género, debido a la relación de poder existente entre el empleador y la trabajadora.
Según sostuvo, la violencia sexual cometida en un ámbito laboral puede constituir violencia de género cuando existe una relación asimétrica y una situación de vulnerabilidad, en este caso vinculada con la necesidad de la mujer de conservar su fuente laboral.
El letrado señaló que el caso debe ser valorado de acuerdo con los estándares establecidos por la Convención de Belém do Pará, la CEDAW y la legislación nacional y provincial.
La importancia del relato de la víctima
Santillán destacó además el valor probatorio de la declaración de la víctima en los delitos contra la libertad e integridad sexual y remarcó que eventuales imprecisiones o variaciones en sus dichos no implican, por sí mismas, una pérdida de credibilidad.
También señaló que no existe un deber de resistencia física frente a una agresión sexual y que exigir una oposición física para considerar acreditado un abuso no se corresponde con los estándares internacionales de protección de las víctimas.
La cámara oculta como elemento de prueba
Uno de los puntos centrales planteados por la defensa fue la utilización de una cámara oculta para registrar los episodios.
Para Santillán, el hecho de que la mujer haya recurrido a ese mecanismo constituye un elemento relevante, ya que, según explicó, necesitaba obtener pruebas para poder acceder a la Justicia.
La existencia de los registros permitió incorporar al expediente material audiovisual que, de acuerdo con la valoración realizada durante el proceso, contribuyó a respaldar el relato de la denunciante.
Secuelas y elementos incorporados a la investigación
El abogado también hizo referencia a las consecuencias psicológicas denunciadas por la víctima y mencionó autolesiones, temor, vergüenza y angustia como indicadores que deben ser considerados junto con el resto de las pruebas.
En ese sentido, destacó la valoración conjunta de la Cámara Gesell y otros elementos objetivos para analizar la materialidad de los hechos investigados.
Prisión preventiva sin plazo
Finalmente, Santillán sostuvo que la gravedad de la imputación y la expectativa de una eventual pena de cumplimiento efectivo constituyen factores que deben ser considerados al momento de evaluar los riesgos procesales.
Con esos argumentos, la jueza Cecilia Álamo resolvió que D. S. permanezca en prisión preventiva sin plazo, mientras continúa la investigación por los hechos que se le atribuyen en el marco de una causa vinculada con violencia de género y abuso sexual.