La Justicia de Rafaela dispuso la quiebra de Sancor Cooperativas Unidas Limitada, una de las empresas más emblemáticas del sector lácteo argentino, marcando el cierre de una trayectoria de casi cien años.
La decisión fue tomada por un tribunal de Rafaela, luego de analizar la profunda crisis económica que la firma venía atravesando desde hace más de dos décadas y que en los últimos meses se volvió insostenible. La propia cooperativa había solicitado la apertura del proceso judicial la semana pasada, en un intento por ordenar su situación financiera.
Sancor acumulaba deudas superiores a los 120 millones de dólares y registraba un atraso de ocho meses en el pago de salarios a sus trabajadores, lo que derivó en un prolongado conflicto laboral y creciente incertidumbre.
En su resolución, la Justicia declaró además la inaplicabilidad del procedimiento de salvataje previsto en la Ley de Concursos y Quiebras, lo que descartó la posibilidad de una reestructuración que permitiera la continuidad de la empresa bajo otra gestión.
La quiebra implica el cese de operaciones de una firma que durante décadas fue un pilar de la producción láctea nacional, con fuerte presencia en distintas regiones del país. Su caída impacta no solo en los trabajadores, sino también en productores, proveedores y en toda la cadena vinculada a la actividad lechera.